Inspirada en la energía y la fuerza del girasol, esta pulsera artesanal destaca por su imponente flor tejida a mano en mostacilla en tonos amarillo, naranja y crema, con un centro profundo en color vino que aporta contraste y elegancia. Cada detalle refleja dedicación y arte tradicional, convirtiéndola en una pieza única y llena de personalidad.
La base en hilo naranja vibrante y la fila superior de cristales en tonos verde y negro añaden un toque moderno y sofisticado. Ajustable y cómoda, es el accesorio perfecto para quienes desean llevar luz, color y carácter en cada movimiento.